La vivienda usada podría convertirse en uno de los motores económicos más grandes del país. Y el potencial ya existe. 🏠📈
Por cada peso desembolsado en crédito para vivienda usada, la economía genera 4,8 pesos en PIB real. Porque una vivienda usada no solo mueve el mercado inmobiliario: mueve crédito, consumo, inversión y crecimiento.
Hoy, el 35% de los hogares tiene una vivienda que podría entrar al mercado y el 41% vive en arriendo. La oferta y la demanda ya están ahí.
Además, acceder a una vivienda también puede abrir la puerta al sistema financiero: tener una hipoteca aumenta la probabilidad de acceder después a crédito productivo, crédito de consumo y seguros.
El problema no es la falta de mercado. El problema son las fricciones: más trámites, más tiempos y más costos.
Por eso el reto es claro: hacer que comprar, vender y financiar vivienda usada sea más fácil, más rápido y más digital.