—Ugh. Era increíble quebsiempre encontrase otra manera nueva de jugar con aus nalgas. En serio, eztaba demasiado bisn adiestrado.
Beso en la puntita de la nariz que se llevó como premio...
Aunque se quedó congelada al notar ese gigantesco bulto pegando en su entrepierna—
Pffft
Aprovecha el saltito de ella para apretarle las nalgas con firmeza, envolviéndolas con sus largos dedos, y luego las suelta para dejarlas caer otra vez.
— No solo eso, por la persona correcta tampoco se queda quieto.
Agrega con una risita, pegándola más a su cintura, dando a