I. Apartamento en Buceo. Ella está cebando mate frente a la ventana. El sistema le asignó la unidad hace ocho años, cuando cumplió los criterios de composición del hogar:
Me gusta la ventana, eso sí. Me gustó desde el principio aunque da al patio y no a la calle, aunque en invierno casi no entra sol, me gustó y lo supe en el momento en que abrí la puerta y la vi. Qué raro que lo recuerde. No recuerdo el trámite, no recuerdo cuánto tardé, recuerdo la ventana y la luz de ese día que era una luz de otoño muy quieta.
Mi madre buscó tres meses el apartamento donde viví de chica. Tres meses, dos habitaciones, quinto piso sin ascensor, un caño que perdía debajo de la pileta. Me lo contó tantas veces.
Lo contaba como si fuera una historia de algo, no sé de qué, de haberlo conseguido supongo, de haber encontrado ese y no otro. Vaya a saber. Me pregunto si yo podría contar lo mismo. El trámite fue sencillo, eso sí. Rápido. No tuve que preocuparme.
Papá nunca lo arregló ese caño, siempre estaba en otra cosa, en las reuniones, en el fallo silencioso.
Qué grande que está. "Sí, dale, poneme agua a calentar." Qué tranquilo está el patio. En algún momento tendría que haberle explicado algo, no sé qué, algo de buscar, de cómo se busca, y nunca lo hice porque nunca me preguntó.
_