Un tribunal francés acaba de confirmar lo que las personas defensoras de los animales han dicho durante años: la tauromaquia no es un deporte.
En una decisión histórica, un tribunal determinó que las corridas de toros no pueden considerarse una actividad deportiva. Y tiene sentido: no hay nada deportivo en perseguir, herir y matar a un animal aterrado para entretener al público.
Aunque este fallo no pone fin al sufrimiento de los toros, representa un avance importante y refleja un cambio cada vez mayor en la forma en que la sociedad ve estos espectáculos crueles.
Los toros son seres sintientes. Sienten miedo, dolor y estrés. Merecen respeto y protección, no una muerte lenta y violenta en una plaza.