Pantalla en negro, la playlist en aleatorio,
silencio en el salón, que ya tocaba.
Fuera se estresa el barrio entero,
mientras yo cancelo el plan que me agobiaba.
Sudadera oversize, luz de ambiente,
el móvil en "no molestar" sobre la mesa.
Qué lujo no ver a un mar de gente,
qué bien sienta perder la prisa y la cabeza.
Un vino, una serie, el sofá que me atrapa,
la ciudad ruge afuera, pero aquí no cuenta.
Mi sábado noche no lleva capa,
es este refugio que la paz inventa.