EL GUIONISTA DE SU PROPIO DRAMA: GUSTAVO BOLÍVAR Y LA VISA
Si algo sabe hacer Gustavo Bolívar es escribir giros de trama inesperados, pero con el tema de la visa americana se le fue la mano en el melodrama y la contradicción.
Por un lado, nos sale con su faceta de analista internacional, diciendo muy serio que "Petro se quedó sin visa por no saber sus límites". Básicamente, se puso el traje de profesor de buenos modales geopolíticos y sensatez para juzgar a los demás.
Pero el verdadero plot twist llega cuando le preguntan por la suya: ahí la rebeldía antiimperialista se toma un descanso. Con toda la firmeza del mundo asegura que "no renunciará a su visa americana".
La ironía se cuenta sola: el discurso contra el "imperio" es para los micrófonos, pero el pasaporte propio se cuida como un tesoro. Al final, la mejor producción de Bolívar no es de ficción, es su propia realidad: "Sin visa no hay paraíso... y con la mía no se metan".