Cuando la moderación falla
He tomado la decisión de que únicamente puedan responder a mis publicaciones las personas que sigo. No es una medida contra el debate ni contra la diferencia de opiniones; es una decisión derivada de la experiencia que he tenido con esta plataforma.
Desde el 27 de mayo denuncié una publicación particularmente agresiva, donde un usuario utilizó expresiones ofensivas e incluso involucró a mi madre en sus ataques. A pesar de que la denuncia fue presentada por los canales correspondientes, hasta el día de hoy X no ha emitido una resolución ni ha aplicado una sanción visible. El usuario continúa activo, sigue ofendiendo a otras personas y su cuenta permanece sin restricciones.
Esta situación me lleva a cuestionar la efectividad y la imparcialidad de los mecanismos de moderación de la plataforma. Si existen reglas contra el acoso, la violencia verbal y las conductas ofensivas, deberían aplicarse de manera consistente. Cuando las agresiones permanecen visibles durante semanas sin consecuencias, surge la percepción de que el algoritmo y los sistemas de revisión son selectivos en sus sanciones.
Las redes sociales deben ser espacios para el intercambio de ideas, no para la normalización de los insultos, las descalificaciones personales o los ataques familiares. La libertad de expresión no puede confundirse con el derecho a agredir.
Por ello, mientras esta situación no sea atendida, he decidido privilegiar la conversación con personas que participan de manera respetuosa. Las diferencias de opinión siempre serán bienvenidas; los insultos y el acoso, no.
Posdata: El respeto no limita la libertad de expresión; la hace posible.
MKZ