El tema del acoso (principalmente sexual) en las salas de redacción, o concretamente respecto de algunas periodistas, se ha vuelto, por así decirlo, un tema de moda en el país.
POSITIVO, sin duda, que periódicos como El Espectador asuman ese tema en su integridad, es decir, lo vuelvan un tema de tratamiento integral, con voces tan dispares como la de la fiscal general ( “ mi generación fue muy tolerante frente al acoso” “o el de “ Yo te creo colega”) y tutelas y demás acciones legales emprendidas por las involucradas, asi como la posición concreta del propio director del periódico.
En Colombia, un enfasis leguleyo puesto sobre el tapete, a mi modo de ver, minimiza la opción ética que predomina en paises en los cuales el pudor y la violencia carnal son temas en cierta forma superadas por el "qué se puede y debe hacer" y "qué no se puede ni debe hacer".
Es decir, ya no son temas de conversación o de muchas tutelas sino de comportamientos, aceptados o no aceptados individual y colectivamente. No se trata de afirmar que no existen, sino de cómo se les pone el “tatequieto”.
A mi modo de ver, por ejemplo, "no se hace" llevar ropa en la cual se ven más los calzones que otra cosa, o "pervensioncitas" de los señores que no han superado el tema sexual desde sus posiciones de privilegio.
Al mismo tiempo, tanto los sentimientos de inferioridad o de superioridad que ello acarrea son los que deben prioritariamente superarse.
Curioso, (pero esa es otra faceta), que en paises europeos y, en particular escandinavos, este tema sea poco frecuente, lo que no implica, en manera alguna, que las escandinavas sean más “deportivas” es decir, “frescas”, en materia de sexualidad, sino a la vez ellas y ellos muy discretos en cuanto al comportamiento.
¡Qué le vamos a hacer! A las mujere latinas nos gusta ponernos colorete y minifaldas, a los hombres echar piropos o miradas glotonas . Pero todo es cuestión de límites, que a veces no se ponen.
Y ahora una experiencia personal : cuando fui directora del noticiero Promec ( la primera mujer en ese cargo en la televisión colombiana) el tema nunca se desbordó de límites, como tampoco se ha desbordado con directores como Fidel Cano, que reconoce sus limitaciones y las del propio periódico, que habla del tema y asume la responsabilidad de mejorar la situación en el periódico.
No se ven muchos comportamientos similares de otros medios en los cuales el “tapen tapen” , es mas bien una dudosa estrategia.
Bienvenido entonces el destape público del tema, que debe conllevar una reflexión mucho más ética que jurídica y cambios de actitudes que no pueden ni deben superar las líneas rojas de los comportamientos sociales.
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