En diciembre del año pasado, el MEP de Costa Rica publicó un informe técnico sobre tecnología para el Plan Nacional de Formación Tecnológica. En la página 5 se afirma lo siguiente:
“En Costa Rica, no se cuenta con las condiciones para la producción masiva de interfaces electrónicas para el aprendizaje de la computación física que cumplan con las cualidades y requerimientos necesarios para beneficiar a la población estudiantil de primaria y secundaria de todos los centros educativos que se atienden en el PNFT”.
Considero importante señalar que esta afirmación no refleja completamente la realidad del ecosistema tecnológico que ya existe en el país.
Por ejemplo, yo mismo he diseñado un robot educativo llamado Sumobot, del cual se han producido más de 1200 unidades con procesos de manufactura profesional a escala industrial, con capacidad de escalar a decenas de miles de unidades. Este robot cuenta además con repositorios, documentación y materiales pedagógicos diseñados para acompañar procesos de enseñanza de robótica y programación.
A través de este proyecto se han formado más de 2000 estudiantes en robótica, y el torneo Sumobot se ha realizado durante tres años consecutivos, preparándonos ahora para su cuarta edición. Además, el año pasado realizamos un taller con 100 asesores de educación tecnológica del MEP, quienes pudieron trabajar directamente con el robot producido a escala y comprobar la efectividad de los materiales educativos asociados, incluyendo herramientas de apoyo basadas en inteligencia artificial para la programación.
Asimismo, existen otros desarrollos nacionales relevantes. Un ejemplo es IdeaBoard, desarrollado por CRCibernética, que de hecho funciona como el cerebro del Sumobot. Esta placa también puede producirse a gran escala y cuenta con materiales educativos de acompañamiento. De hecho, actualmente estoy escribiendo un libro sobre pensamiento computacional basado en el uso de esta plataforma.
Por ello, resulta preocupante que desarrollos tecnológicos nacionales de esta naturaleza (producto de investigación, diseño en Costa Rica) no aparezcan considerados dentro del análisis sobre capacidades del país. Más aún cuando se trata de soluciones open source, que reducen la dependencia tecnológica y fortalecen la capacidad local de innovación.
Lejos de ser una limitación, aquí existe una gran oportunidad para el desarrollo tecnológico educativo del país, aprovechando iniciativas que ya han demostrado su viabilidad técnica, educativa y productiva.
De nuestra parte seguiremos impulsando este tipo de esfuerzos desde el interés genuino de formar a nuestros niños y jóvenes en tecnología, trabajando solos o junto a todas las personas e instituciones que deseen sumarse a este propósito.