Algunos de los que me seguís de cerca ya lo sabéis, pero hoy quiero contarlo abiertamente:
Tengo una discapacidad auditiva. Soy sordo, pero llevo implante coclear. Escucho, llamo por teléfono, disfruto la música de verdad y sigo conversaciones. Aun así, la sordera es una discapacidad invisible… y muy estigmatizada.
A lo largo de mi vida me han cerrado puertas en trabajos y estudios simplemente por prejuicio, sin siquiera conocerme. El listening del inglés se me complicaba, las entrevistas se volvían incómodas, y más de una vez me descartaron nada más mencionar mi discapacidad.
Eso me pasó factura psicológicamente. Tuve que ir a terapia, pausar mis oposiciones a Judicaturas (que exigían 8-9h diarias), y aprender a gestionar la inseguridad, sobre todo en entornos ruidosos.
Pero no me rendí.
Hoy miro atrás y me siento orgulloso: 2 carreras, un paso por Judicaturas, cambio de rumbo profesional, empezando mi 3º máster y 7 idiomas.
Los “no” que recibí no me pararon. Me hicieron más fuerte.
Si alguna vez te han subestimado por algo que no controlas… este mensaje es para ti.
Lo que la sociedad ve como limitación, a veces se convierte en tu mayor combustible.
¿Y tú? ¿Qué “no” del pasado te hizo más fuerte? Te leo abajo 👇