Cambien el escudo, total. ¿Qué más da? Si hace años nos vienen demostrando que la identidad es apenas un detalle. Lo que para muchos son colores, símbolos y memoria, para otros parece ser solo un archivo editable. Al hincha del Medellín le queda hacer lo que mejor le han enseñado: resistir, acostumbrarse y seguir amando un club que cada vez se parece menos al que heredó de sus viejos.