1 de agosto del año 939.
Tiene lugar la batalla de Simancas entre las tropas cristianas de Ramiro II de León y las musulmanas del califa de Córdoba, Abderramán III.
La victoria de Simancas consolidó el dominio cristiano sobre las tierras del norte del Duero y permitió iniciar la repoblación segura al sur de este río.
Las crónicas cristianas cuentan que en aquella batalla se apareció el Apóstol Santiago a lomos de un caballo blanco, así como San Millán. Como consecuencia de la victoria cristiana, Ramiro II de León mandó realizar la conocida como Cruz de Peñalba en agradecimiento por la intervención del apóstol Santiago en la batalla.
La Cruz fue entregada al obispo Genadio de Astorga y a los monjes del monasterio de Peñalba, situado en el Bierzo, y es el testimonio material más antiguo del culto de la monarquía astur-leonesa a Santiago, mediante la institución de su voto.
Este acto no solo simbolizó el triunfo cristiano sobre al-Ándalus, sino también la profunda devoción del rey hacia el apóstol Santiago, considerado protector de los ejércitos cristianos.
En el reverso de la Cruz se incluye una dedicatoria en sus cuatro brazos con grafía mozárabe burilada, donde se puede leer:
"IN NOMINE DOMINI NSI / IHU XPI OBONOREM / SANCT IACOBI / APLOSTOLI RANEMIRUS REX OFRT"
"En nombre de Nuestro Señor / Jesucristo para honra de / Santiago / Apóstol el Rey Ramiro (la) ofrece".
La Cruz se conservó en esta apartada iglesia, pasando prácticamente desapercibida hasta que en 1879 se trasladó a León y se difundió su existencia.
En la actualidad se conserva en el Museo de León.
Es en este preciso momento cuando se impone el voto a Santiago “Matamoros” y se institucionaliza como patrón de las Españas.
Comienzan las peregrinaciones a Santiago, la monumentalización del Camino y la adoración a este santo, hasta entonces poco desarrollada, si bien ya se afirma su "ayuda" en la anterior y legendaria Batalla de Clavijo (844).
Fotografía de Ana Poveda