En todo el planeta no existe un ser humano que se haya tatuado la cara de Feinman. Ahi yace la diferencia entre un artista que conmueve y un fantoche que divierte.
“Detestaba el capitalismo pero le encantaba la guita mas que el dulce de leche, algunos dicen que hasta tenía un departamento en NY, no se si será cierto”
El enano irrespetuoso hijo de MIL PUTA de Eduardo Feinmann escupiendo veneno sobre una persona recién fallecida, nada nuevo