Los ilustres patriotas en nómina de David Hachuel y del Mossad se llenan la boca de liberar a las mujeres iraníes del yugo de la teocracia, pero no dicen gran cosa de que Israel es un paraíso para los pedófilos gobernado por una coalición de genocidas fanáticos, que los últimos cinco gobiernos de su aliado EEUU estuvieron compuestos por los amigos del espía pedófilo del Mossad, Jeffrey Epstein, ni que todos sus aliados árabes son teocracias infinitamente más opresivas que Irán. Todos ellos, además, son corresponsables de financiar y organizar el terrorismo yihadista, con el balance bien conocido de muertes en estados europeos.
Esos pretendidos patriotas son agentes al servicio de potencias extranjeras, potencias pedófilas y genocidas para más señas, y en un país civilizado serían juzgados por alta traición y condenados a cadena perpetua.