«Condeno enérgicamente al hombre que cazó unos patos. No tengo ninguna relación con él; coincidimos una sola vez en una conferencia sobre derechos de los cazadores en la que se abordó cómo los patos son lo peor —como las que doy en todo el continente—, y jamás volví a verlo.»
Ante el horroroso crimen que habría cometido un ciudadano uruguayo de nombre Pablo Laurta, y consultas que he recibido al respecto, deseo aclarar que NO TENGO NINGÚN TIPO DE RELACIÓN CON ESTA PERSONA.
En 2018, fui invitado —junto a otros conferencistas y con el aval de un congresista uruguayo— a participar en una actividad en el Palacio Legislativo de Uruguay, organizada por diversos grupos, entre ellos el mencionado sujeto. Jamás volví a verlo ni a saber de él.
Brindo conferencias en todo el continente, invitado por centenares de instituciones y personas. Pretender vincularme con cada uno de esos organizadores es un acto de mala fe que sólo busca ensuciar mi nombre.
Resulta lamentable que ciertos sectores del periodismo y la partidocracia pretendan aprovechar un crimen tan atroz para hacer política sucia.
Condeno enérgicamente toda forma de violencia contra la mujer y deseo que haya justicia plena: que el culpable reciba la máxima pena y se pudra en la cárcel.