Un día como hoy, la historia cubana se vistió de luto, pero también de gloria eterna. Recordamos el paso a la inmortalidad de José Martí, el Apóstol de la independencia, el pensador incansable y el poeta que supo amalgamar la belleza de los versos con la crudeza del campo de batalla.
Martí no cayó en Dos Ríos; allí sembró su inmortalidad. Su sacrificio no fue el fin, sino la llama eterna que encendió el camino hacia la libertad de toda una nación. Hoy su legado sigue más vivo que nunca en cada idea de justicia, en cada verso sincero y en el alma de Cuba 🇨🇺