Expreso mi solidaridad con el presidente Gustavo Petro, elegido democráticamente por el pueblo colombiano y cuyo compromiso con la democracia, las instituciones y la paz ha quedado demostrado a lo largo de su trayectoria pública.
Sigo con preocupación los acontecimientos que hoy se desarrollan en Colombia. Más allá de las diferencias políticas, toda controversia institucional debe resolverse con estricto apego a la Constitución, al debido proceso y al respeto de la voluntad popular expresada en las urnas. La estabilidad democrática de nuestros países no puede quedar expuesta a decisiones que generen incertidumbre o cuestionamientos sobre la soberanía ciudadana.
América Latina necesita más democracia, más institucionalidad y más respeto por el mandato popular. Lo que ocurra en Colombia importa a toda la región y debe resolverse dentro del marco constitucional y democrático.