Hace más de 1500 años, en la isla de John, EE.UU., brotó el Angel Oak, un Quercus virginiata que aún vive. La leyenda cuenta que miles de ángeles se reunían bajo su sombra para absorber su energía y magia. Un joven ángel fue asignado a cuidar a un niño enfermo y se esforzó por protegerlo. Cuando el niño falleció, el ángel se refugió en el árbol, llevando consigo su amor y tristeza. Dios otorgó al árbol una resistencia sobrenatural. Hoy, el Angel Oak es un símbolo de amor y esperanza, y su historia inspira a quienes lo visitan.