Condensación del impresionante artículo enviado “desde la clandestinidad” por el escritor y editor Jairo Osorio Gómez, sobre un punto del programa de Cepeda:
1/
La propuesta de Iván Cepeda de pagar salarios a “líderes sociales” no es nueva ni inocente. Conceptualmente es idéntica a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba: grupos de vigilantes y soplones que controlan barrio por barrio, premian lealtad y castigan disidencia.
2/
Los CDR fueron copiados de la Checa leninista, las camisas negras de Mussolini, la SS nazi y la OGPU stalinista. Sirvieron para delatar, chantajear y destruir vidas. Si tu vecino te caía mal, bastaba una acusación de “contrarrevolucionario” para arruinarlo. Leonardo Padura lo describe magistralmente en sus novelas.
3/
Eso es exactamente lo que busca Cepeda: convertir a los “líderes sociales” (muchos de ellos vinculados a la Primera Línea) en policías ideológicos pagados por el Estado. El que no obedezca, se queda sin plata ni espacio. El mismo modelo que Petro ya ensayó con “Jóvenes en Paz”, uno de cuyos beneficiarios terminó asesinando a Miguel Uribe.
4/
Cepeda, formado en escuelas búlgaras y rusas, es el militante comunista clásico: oscuro, sibilino y fiel al manual. No debate, no explica, solo sigue el guion. Su propuesta revela el verdadero proyecto: controlar a la sociedad desde abajo con dinero público.
5/
Votar por esa dupla ya no es una preferencia política. Es legitimar la importación del modelo cubano de control social a Colombia. Bienvenidos los CDR colombianos.
¿Hasta cuándo seguiremos haciendo como que no vemos lo que viene?