Es inaceptable una dictadura como la de Venezuela, pero es también inaceptable una intervención militar unilateral e ilegal como la de Estados Unidos.
El camino que responde a principios democráticos, diplomáticos, de derecho y de justicia es el del diálogo y los acuerdos. Los que sean posibles y suficientes para beneficio de las y los venezolanos.
Dados los hechos, es necesario poner la mirada sobre el tipo de transición democrática que puede darse en Venezuela.
Un auténtico ejercicio de derechos del pueblo venezolano se tiene que realizar sin injerencia extranjera.
Un gobierno de transición plural, que convoque a elecciones generales, sería un puente digno y soberano.
La ONU y sus países miembro pueden promover que se establezcan mecanismos de justicia transicional, libertad a miles de personas que están en detención arbitraria, restablecimiento de los derechos humanos y el regreso de Venezuela a la esfera de los órganos internacionales e interamericanos.
México hace bien en reafirmar los principios del derecho internacional a los que se ha comprometido históricamente. Como Estado, no podemos tolerar en otros territorios soberanos lo que sería intolerable en el nuestro.