La ONU acaba de decir que la IA va a consumir, para 2030, agua equivalente a las necesidades básicas de 1.300 millones de personas, o sea TODA África subsahariana.
Suena terrible... ¿O no?
Hagamos las cuentas, porque acá hay un truco de encuadre que se cae con matemática de primaria.
Primero, lo que la ONU midió. "Necesidades básicas" son los 20 litros diarios que la OMS define como supervivencia mínima: beber, cocinar, lavarte un poco. No es el agua que vos realmente consumís en un día. Si sumás lo que está embebido en tu comida, en tu ropa, en tu café, una persona promedio gasta entre 2.000 y 5.000 litros diarios. ¿Ves la diferencia? Eligieron el comparador más chico que existía, justo para que el total sonara gigante.
Pero bueno, aceptemos su parámetro: 1.300 millones por 20 litros por día son 9.500 millones de metros cúbicos al año. El retiro mundial de agua dulce, ese mismo año, va a estar arriba de los 4 billones de metros cúbicos. O sea: toda la IA del planeta, en 2030, va a usar el 0,24% del agua del mundo. Una gota en el balde.
¿Querés algo más concreto? Un jean usa 7.500 litros de agua para fabricarse y con la propia cifra de la ONU eso te alcanza para casi 2 millones de consultas a ChatGPT. Si hacés 20 por día, el agua de UN jean te dura más de 250 años de IA. Medio kilo de carne, lo mismo. Tres hamburguesas, igual.
El problema real no es el consumo agregado, por más que te lo quieran enmarcar como apocalipsis. Son los proyectos puntuales en zonas áridas (Cerrillos en Chile, Canelones en Uruguay, Querétaro en México) donde el data center compite mano a mano con el agua potable del barrio. Ahí está la pelea, no con tu ChatGPT.
Cuando el titular grita, hacé la cuenta. Casi siempre te están vendiendo miedo.