Últimamemte vemos muchos matices a nivel táctico en fase ofensiva que hacen a equipos que buscan ser protagonistas con balón sean más dominadores en campo contrario. Todos, por eso, tienen algo en común: las distancias de relación suelen ser muy cortas para, entre otras cosas, si hay pérdida de balón estar más cerca de poder presionarla.
Todo modelo de juego, toda táctica, ya sabemos que suele ir de la mano del perfil de jugadores que uno tiene. Pero una tendencia común que cada vez se puede ver más en muchos equipos, un ejemplo de ellos es el Bayern, es la ubicación de los laterales para sacar ventaja de, y con, ellos.
¿Cómo? Ubicándose entre central y extremo (y/o interior que caiga fuera). Desde aquí se pueden generar distintas situaciones favorables: llegar, y no estar, a última línea siendo un elemento que puede generar una superioridad que muchas veces es definitiva, también que en situación de giro, el lateral alejado (si es receptor) pueda atacar desde una amplitud óptima la basculación rival generando ventaja a la espalda de su par… o, en caso de pérdida, la ‘red’ de seguridad que existe es mayor y más efectiva em muchos casos si se prioriza defender hacia adelante.
Las variantes ofensivas a través de los laterales están cada vez más a la orden del día. Y esto es solo un paso más. Una novedad más en equipos que buscan tener el balón mucho, y bien, en campo rival, al mismo tiempo que, conectando ambas fases del juego, tienen la intención, desde las ubicaciones ofensivas, de minimizar transiciones ofensivas del equipo contrario al recuperar balón.
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@AlbertQuera