Brutal. Saturnino Barneto, por cierto, era miembro del PCE. Su sindicato, de ideología comunista. Murió en Moscú. A su madre la asesinaron en 1936 y su cadáver estuvo un día entero tirado en el Pumarejo.
☑️Sevilla en 1932. En pleno boicot de la derecha sevillana y la Iglesia contra la República, utilizando la Semana Santa, rescatamos un revelador fragmento de la entrevista que el periodista Cecilio de Triana realizó al destacado dirigente sindical Saturnino Barneto. Sus declaraciones reflejan tanto las conquistas laborales del sindicato de transportes como la actitud de los costaleros de la época: lejos de negarse, los obreros del puerto estuvieron siempre dispuestos a sacar las cofradías a la calle, reclamando únicamente las mismas condiciones salariales que regían en su trabajo habitual.
Los obreros y las cofradías
—Quiero hacerle una pregunta de gran actualidad en estos momentos.
—Ya sé de qué me va a hablar. De las cofradías.
—Cierto. ¿Cuál es vuestra actitud?
—Sacarlas. Nada tenemos nosotros con las Hermandades. Las cofradías las estimamos nosotros como un trabajo más a realizar.
—Se ha dicho que piden ustedes una suma fabulosa.
—No hemos pedido nada. Pediremos, sí, que se aplique a ese trabajo la misma tarifa que rige en el puerto.
—¿Y es?
—Dieciséis pesetas al día por ocho horas de trabajo. Los domingos y días festivos, 32. Esa es nuestra tarifa. Las cofradías que estén en la calle más horas de lo que marca la jornada pagarán, como es natural, horas extraordinarias. Estamos estudiando la forma de, si quieren, que se establezcan, para algunas cofradías, dos turnos de hombres. Hecho no hay nada todavía; pero negarnos nosotros a sacar los pasos, ¿por qué?
—¿Es muy fuerte ese trabajo?
—Mucho. Llevar sobre el cuello un «paso» es mucho más pesado que cargar sacos de cien kilos. Se lo explicaré. Debajo de un «paso» el trabajo es continuo. Llevando un saco realiza un hombre la mitad del trabajo. Esto es, que cuando vuelve de dejar el saco lo hace «de vacío» y, poniendo dos o tres minutos a cada viaje de regreso, deja usted de cargar un par de horas o más en la jornada. La levantada del «paso» es una cosa muy seria. Otro detalle: con un saco en la espalda sabe usted que lleva cien kilos. En cambio, cuando el «paso» de la cofradía entra en una calle bombeada, los obreros de los lados llevan un peso de cincuenta kilos y los del centro soportan doscientos. ¿Sabe usted por qué se emborrachan los hombres que van debajo de un «paso»?
—No.
—Para no darse cuenta del trabajo tan enorme que van realizando; pero ya le digo que de esto no se ha hablado todavía oficialmente. 📷Sánchez del Pando.