En momentos así es que se lamenta que no haya pena de muerte por fusilamiento.
Ese que posa de angelito es el asesino del periodista Mateo Pérez.
También es un terrorista experto en el manejo de drones y responsable del desplazamiento de comunidades campesinas en la zona rural de Briceño, donde pretendía instalar rampas para lanzar explosivos y ejecutar ataques con drones.
Detrás de esa apariencia se esconde un criminal que sembró miedo, violencia y muerte en Antioquia.