EL CASO DE “LA LLAMADA”
Hoy toca contar otra historia de esas sobre las que algunas personas dirán
“Esto no existe …”
Después de “Lo denuncié porque estaba cabreada” y “Lo he denunciado porque no me trata como yo quiero”, te voy a contar el caso de “La llamada”.
Un domingo por la tarde del año 2013 un padre llamó a sus hijas para charlar con ellas, en aquel entonces tenían 5 o 6 años.
Un par de horas más tarde fue detenido por la policía; su ex lo había denunciado.
Según la denunciante él la había llamado a ella y le había insultado y amenazado; además, según la denunciante, testigos de esos insultos y amenazas eran sus padres -abuelos maternos de las menores- ya que había puesto el teléfono en manos libres / altavoz y lo habían escuchado todo.
El caso pintaba mal, era cierto que él había llamado al teléfono de ella y, además, había dos testigos que, según la denunciante, habían escuchado esos insultos y amenazas.
El lunes, después de pasar la noche en el calabozo, mi cliente fue puesto a disposición judicial.
La primera pregunta que le hizo el juez a mi cliente fue si deseaba declarar, a lo que contestó que si; la segunda pregunta fue si era cierto que había llamado a su ex y la había insultado y amenazado, a lo que mi cliente contestó con otra pregunta: ¿puedo poner la grabación de la conversación?
El juez le dijo a la policía que le entregaran el móvil a mi cliente y, a continuación, escuchamos todos los allí presentes la conversación; mi cliente NO había hablado con su exmujer, SOLO había hablado con sus hijas.
Inmediatamente se acordó su libertad y el archivo de las diligencias y, seguidamente, se acordó se librase testimonio de todo lo actuado contra la denunciante por la presunta comisión de un delito de acusación y denuncia falsa.
Sin esta grabación mi cliente hubiera sido condenado con total seguridad; por eso mi consejo a clientes inmersos en rupturas conflictivas siempre es el mismo: Graba, graba y graba, hay grabaciones que salvan vidas.
Feliz semana