Trump consigue que el Estado renuncie a perseguir, revisar o examinar reclamaciones fiscales actuales contra él, sus hijos, la Trump Organization o empresas vinculadas.
El documento, publicado por el Departamento de Justicia de EEUU y firmado por el fiscal general Todd Blanche, establece que el Estado "libera de responsabilidad, renuncia a reclamar, absuelve y exonera definitivamente" a Trump y a su entorno, y además "queda permanentemente impedido y excluido de iniciar o continuar actuaciones, revisiones, investigaciones o reclamaciones" relacionadas con sus asuntos fiscales.
Es escandaloso. Un presidente utilizando el poder del Estado para blindarse a sí mismo, a su familia y a su conglomerado empresarial. Hacienda puede perseguir sin piedad a cualquier ciudadano corriente, pero se ata de manos frente al hombre más poderoso del país. Esto no es justicia. Es corrupción institucionalizada.