Lo de ir a un lugar donde estará firmando un acuerdo de paz el que has llamado el mayor fascista del mundo, Trump, y un genocida, Netanyahu, presidente del país al que has llamado genocida, a darles la mano y sacarse la foto, en un conflicto cuya mayor aportación fue aplaudir que les tirasen piedras a ciclistas israelíes en plena carrera; y apoyar a una flotilla que iban entre otros perroflautas, condenados por terrorismo; no se vio venir.