Vergüenza para Trump: el magalómano presidente de los Estados Unidos está padeciendo la más penosa y vergonzante humillación que podía imaginarse: el centro Kennedy para las Artes Escénicas de Washington eliminará físicamente el nombre de Donald Trump que este decidió situar por encima del verdadero destinatario de la institución. La junta directiva del Centro Kennedy, presidida por Trump e integrada por sus aliados, votó el año pasado a favor de añadir su nombre por encima del del presidente John F. Kennedy, e instaló rápidamente la nueva señalización. Pero la representante Joyce Beatty (demócrata por Ohio), miembro de oficio del consejo de administración del Kennedy Center, presentó una demanda impugnando esas medidas. Y la justicia le ha dado la razón: solo el Congreso puede cambiar el nombre del centro, de acuerdo con la ley federal que creó la institución cultural tras el asesinato de Kennedy. Una muchedumbre se ha congregado junto al Kennedy Center para celebrar la exclusión del intruso y abuchear al arrogante histrión, que ha hecho el más estrepitoso de los ridículos.