BACKROOMS (Kane Parsons, 2026): Pocas veces he salido de una película feliz, pero totalmente desconcertada e intrigada por el universo pesadillesco que me había hecho experimentar, de forma casi inmersiva, el bueno de Parsons.
Ha convertido uno de los grandes fenómenos virales del terror en internet en un universo de espacios liminales fascinantes y en una auténtica pesadilla colectiva.
La película juega constantemente con la sensación de estar atrapada en las pesadillas de alguien, donde los recuerdos y los espacios se funden y ya no se reproducen con la nitidez de la realidad. La atmósfera opresiva de esos pasillos infinitos, habitaciones vacías, puertas imposibles y luces fluorescentes zumbando sin descanso resulta absolutamente angustiosa.
BACKROOMS transmite el miedo a lo desconocido, a aquello que no terminas de comprender, pero que al mismo tiempo te fascina y te obliga a seguir mirando.
Aunque no todo funciona, cuando lo hace resulta absolutamente hipnótica. Salí del cine con ganas de saber más sobre las Backrooms de Kane Parsons, sus cortometrajes y, en definitiva, de seguir adentrándome en este agujero de conejo tan desconcertante como fascinante.
Y para quienes tengan dudas: no hace falta haber visto previamente todos los cortos de Parsons para entender o experimentar la película.