María Antonieta con una rosa (1783) es la pintura al óleo sobre lienzo más famosa de la monarca francesa.
Fue realizada por su pintora de cámara y amiga íntima, Élisabeth Vigée Le Brun (cuyo nombre completo era Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun).
La obra mide 113 x 87 cm y forma parte de la colección permanente expuesta en el Palacio de Versalles. [
Detrás de este refinado retrato del estilo rococó tardío se esconde una historia de escándalo, censura y propaganda política en los albores de la Revolución Francesa.
La artista la pintó luciendo un simple vestido-camisa de muselina blanca (diseñado por su costurera Rose Bertin), sin joyas ostentosas y con un sombrero de paja. Al exponerse, el público y la corte se indignaron profundamente.
Acusaron a la reina de "vestir en ropa interior", de rebajar la dignidad de la corona y de destruir la industria de la seda francesa al usar algodón importado. El cuadro tuvo que ser retirado de inmediato.
Para apagar la crisis de imagen, Vigée Le Brun pintó a toda prisa una segunda versión antes de que terminara el Salón, repitiendo exactamente la misma pose y la rosa, pero cambiando radicalmente el vestuario.
En esta versión definitiva, María Antonieta aparece con un majestuoso vestido de seda gris azulado clásico con encajes, plumas de avestruz en el cabello y una elevadísima peluca entalcada con arroz.
El uso de esta lujosa seda fue un apoyo político implícito a los tejedores de seda de Lyon.