No voy a poner en cuestión tu diagnóstico sobre Asperger, ni tampoco pretendo reducir este debate a una simple batalla entre estar a favor o en contra de la IA. Pero, como alguien que ha trabajado en 3DJuegos y PcComponentes, y que ha escrito tanto para medios independientes como para otros de mayor difusión, sí me gustaría darte mi opinión más honesta.
Para mí, el mayor problema no está exactamente en usar IA. El problema está en utilizarla sin avisar.
No hablamos únicamente de una herramienta más dentro del proceso de trabajo, sino de una cuestión básica de transparencia con el lector. Y sé por qué algunos medios prefieren no decirlo. Los estudios realizados sobre el tema apuntan precisamente a una realidad bastante incómoda: cuando al lector se le informa de que un texto ha sido generado o asistido por IA, tiende a confiar menos, valora menos la autoría y percibe una menor autenticidad.
Es decir, avisarlo tiene un coste.
Y por eso muchos optan por el silencio conveniente. Pero ese silencio no es neutro. Es interesado.
Y ahí es donde empieza el verdadero problema, porque no deja de ser una forma de manipulación. Si un lector entra en un medio y ve una firma humana, lo razonable es que presuponga que ese texto ha sido escrito íntegramente por una persona. Si no es así, debería saberlo.
Además, esto genera una falta de respeto evidente hacia aquellos medios más pequeños que sí intentan ser transparentes con su metodología, como
@AnaitGames,
@VJuerguistas, El Jugón Solitario de
@magmadigan y tantos otros proyectos que siguen entendiendo la firma como una responsabilidad editorial.
Al final, lo que se provoca es una incertidumbre cada vez mayor en el lector, que ya no puede saber con seguridad si lo que está leyendo lo ha escrito una persona, una IA o una mezcla convenientemente disimulada de ambas cosas. Y eso nos perjudica a todos.
Y no, esto no significa rechazar todo lo que la IA puede aportar. Puede ser útil para jerarquizar contenido, plantear estructuras, revisar fallos ortográficos o de expresión, obtener feedback, generar ideas o detectar problemas que quizá se nos han escapado. Hay muchísimas formas legítimas de utilizarla.
La prensa debería subir más el listón en este debate. No se trata de fingir que la IA no existe, sino de dejar claro cuándo se utiliza, cómo se utiliza y hasta qué punto interviene en aquello que el lector está consumiendo.
Porque si queremos que la gente siga confiando en lo que publicamos, no podemos pedirle confianza mientras se omite deliberadamente, en ciertos casos, una parte fundamental del proceso.