Hoy pregunté por unos zapatos. La vendedora me dijo, sin pestañar "135$"; "Mierda", se me sale, pero la chama, que no es culpable en realidad, se apura en consolarme: "Pero salen en 90 en dólares". Me sorprendió lo normalizado que está que te digan en tu cara: "Te voy a robar".