En Tenerife, en el último día de su viaje a España, el papa León demostró una vez más que no solo le encanta bendecir y cargar bebés, sino que el cariño es mutuo. Llorando en los brazos del agente de seguridad que lo llevaba hacia el Pontífice, este bebé se calmó al instante cuando fue acunado en los brazos del Santo Padre. Y luego hay quien dice que no tiene superpoderes con los bebés.
Hilarious moment. Leo had just left a migrant center and decided to walk to greet the crowds. When he finally reached the car, it started to pull away without him in it. He’s like wth. 🤦♂️