Cuando decides no tener hijos vas construyendo redes de apoyo más allá de las familiares. No todos tenemos ganas de criar y no es una maldición vivir libre de hijos. Las formas vinculares son multiformes.
¿Qué pasa si no tienes hijos?
• Cuando eres joven, sientes que la libertad no tiene precio
• Tu dinero y tu tiempo son solo para ti
• Puedes organizar tu vida sin depender de nadie
Pero a partir de cierta edad…
• Las reuniones familiares se vuelven cada vez más escasas
• Cuando tus padres faltan, una parte de tu historia desaparece con ellos
• Las enfermedades y los problemas importantes suelen afrontarse en soledad
• No tendrás descendencia a quien transmitir experiencias, recuerdos o legado
• Muchos amigos pasan a centrarse en sus hijos y nietos
• Tu círculo social tiende a reducirse con los años
• Crear vínculos profundos suele requerir más esfuerzo a medida que envejeces
• Algunas experiencias asociadas a la paternidad dejan de ser una opción
• A veces, la independencia absoluta termina pareciéndose al aislamiento
• La probabilidad de envejecer sin apoyo familiar directo aumenta
Conclusión:
No tener hijos puede ofrecer más libertad durante décadas, pero también implica renunciar a una red familiar que, para muchas personas, cobra más valor con el paso del tiempo.
Y aquí está la pregunta incómoda:
¿La libertad vale más que el legado?