El riesgo país volvió a caer y marcó un nuevo mínimo en la gestión de Milei, alcanzando los 442 puntos, su nivel más bajo en 8 años. No es casualidad, es la consecuencia de un programa económico que ha corregido en estos dos años y medio los desequilibrios que durante años destruyeron la confianza en Argentina.
Mientras durante mucho tiempo el país fue sinónimo de déficit, emisión, cepo, desorden y default permanente, hoy el mercado reconoce otra realidad. La baja del riesgo país refleja una mejora en la percepción sobre la solvencia argentina, una señal concreta de que el rumbo cambió.
Menos riesgo país significa más confianza, mejores condiciones de financiamiento y una Argentina que empieza a dejar atrás el descrédito al que la empujó la casta política durante años. Cuando hay orden fiscal, disciplina monetaria y señales claras, los resultados llegan.