KINGDOM CROSSING
👭: 2 a 4
🕐: 45 – 90 minutos
✏️: Marco Canetta, Stefania Niccolini
🗒️:
@srywearefr
🎲: Eurogame – Puntos de acción, programación de movimiento
KINGDOM CROSSING nos pone al frente de una cuadrilla de castores encargados de reunir recursos y apoyos para la construcción de un nuevo puente en el reino. El tablero se divide en cuatro regiones conectadas por siete puentes y, durante la misma ronda, no podremos cruzar el mismo puente dos veces. Esta restricción, sencilla de entender, es el eje sobre el que gira todo el juego.
La partida se desarrolla a lo largo de cuatro rondas, cada una dividida en distintas fases. Ingresos; y Acciones, con cuatro acciones por persona, en las que elegimos entre descansar para obtener monedas o activar una loseta de acción que nos obliga a movernos un número de puentes. Tras ese movimiento siempre hay interacción con el tablero. La ronda se cierra con una fase de tarde que puede aportar ingresos extra si hemos terminado en una región donde tengamos presencia.
Las losetas de acción no solo determinan el movimiento, sino que pueden mejorarse durante la partida, ampliando opciones y afinando la eficiencia. A esto se suma el uso del globo, una herramienta que permite romper las restricciones de movimiento a cambio de monedas y que suele marcar la diferencia entre un turno correcto y uno bien optimizado. Todo esto se combina con objetivos de puentes, avances en los tracks de recursos y una puntuación final muy ligada a cómo hayamos construido nuestro motor.
OPINIÓN
KINGDOM CROSSING es un juego de la pareja que diseñó ZhanGuo, pero en un rango de dificultad bastante más amable. Uno de esos eurogames al alcance de casi todo el mundo, con un componente sesudo que nos ha hecho disfrutarlo mucho. Bajo premisas muy sencillas, como las colecciones y los avances en tablero, todo resulta claro y fácil de asimilar. Explicación corta, turnos rápidos, pero con decisiones variadas y de peso.
El corsé que impone su sistema de acciones, con movimiento punto a punto y selección de losetas, le da un interés extra. Optimizarlo junto al uso del globo nos sacará más de una vez de un turno complicado, obligándonos a pensar un poco más de la cuenta. Es uno de esos juegos de animalitos que no es tan amable como parece, pero tampoco un euro duro de difícil acceso. Por poner un ejemplo, nuestro peque de 10 años lo juega de forma totalmente efectiva.
Es ideal para una mesa familiar exigente o como euro ligero con más recorrido del que aparenta.