El peliblanco estaba despreocupado con totalidad, solo quedaba esperar, por que si se ponía a pensar de sobremanera en que escogería usar para el hoy... Se iba a emocionar más fácil y rápido de lo usual, incluso antes de tenerla de frente.
Llegó al punto que se concentró tanto en otras cosas que no fue hasta que escuchó el familiar tono tan dulce que regresó a la realidad. Inmediatamente desvió la mirada a ella cuando la oyó, más le robó el habla inicialmente al verla en el vestido que había escogido por unos segundos, el mismo se habría puesto de pie para sacar su silla y todo lo debido, pero no fue posible.
"No no, esta bien," Reaccionó entonces de lleno, "Yo se que lo mejor siempre toma tiempo y puede demorar en llegar." Con poca sutileza igualmente lanzó un cumplido de forma no enteramente directa.
"...Y bueno, normalmente me ves llegar apenas tomando la obvia molestia de asearme bien y sin cambiar prendas, así que me moleste en al menos arreglarme un poco más, esperando fuese de tu agrado, dado que hoy es un día especial." Asintió con la cabeza, observando la ropa que eligió para hoy: Una fina camisa blanca, corbata roja, pantalones y zapatos negros de igual calidad... Algunos dicen la ropa hace al hombre.
La mirada luego cayó en ella justo mientras vio ese movimiento con la lengua, y vio como extendió la mano, la cual no tardo en tomar, ese tacto tan áspero contrastando con el tan delicado de ella... A la par le extendió su menú con la otra.
"Anda." Apunto a este, dando ligeros golpecitos con el dedo índice, "No te lo tengo que decir, pero ordena lo que prefieras más, hoy más que nunca te doy gusto." Sonriente, su pulgar recorrió su mano con cariño y deseo.
Caminando a paso elegante por los pasillos del lujoso hotel, la joven maga no podía evitar una mezcla de nerviosismo y una intensa anticipación. Llevaba un vestido ajustado que resaltaba cada una de sus curvas, una de esas prendas costosas que ahora podía permitirse sin mirar