El estero Salado, uno, o el activo
natural más preciado de Guayaquil, sigue su rumbo hacia la muerte.
Mientras más arriba está, ya por Urdesa, la Kennedy o Miraflores, más muerto se lo ve. Las aguas son tan verdes y malolientes y a ningún gobernante le interesa. No le interesó a Jaime Nebot, ni a Cymthia Viteri, ni a Aquiles Álvarez. Tampoco le ha interesado a Tatiana Coronel.
Los basura ha reemplazado a los peces, porque no existe un plan integral de remediación, no hay control de los desechos que se vierten.
Tampoco le interesa a los ciudadanos, que botan basura, animales.
No hay conciencia. Su fondo es oscuro, su lodo es negro y pestilente, y mata la vida silvestre.
Los que se proclaman defensores, civistas, "guayaquileños de cepa" , viven tomando vino, de cofradía en cofradía, diciéndole a los demás que hacer, pero haciendo nada. No son guayaquileños, son oportunistas dando recetas para los males, siendo enfermos de codicia y poder.
Se nos va el estero Salado. 🤨