La violencia de las embestidas no daba descanso a su cuerpo totalmente inexperto en esa situación, mientras era mirada con odio ella miraba con amor, con deseo, con necesidad.
— Mmng! T-tienes que...!
Sabía que debía quedar impregnada por ella, ¿Porque?, Eso no lo sabia.
Su mirada es, respecto a muchas otras ocasiones, de verdadero odio, puro, desde el interior de su abismo, no le quita los ojos de encima, aunque el par de corazones está unido al par ajeno, el contexto es distinto.
Cada segundo, las embestidas se vuelven más violentas,