“El Tren de Aragua son unos jóvenes inocentes sin oportunidades”, dice el comunista Gustavo Petro.
Quizás se olvidó de los al menos 23 homicidios atribuidos al grupo en Bogotá durante un año de expansión, de los 4 cuerpos descuartizados hallados en la capital en una disputa vinculada a la organización, de las redes criminales que generaban cerca de 100 millones de pesos mensuales en extorsiones y de las decenas de integrantes capturados por secuestro, trata de personas y otros delitos violentos.