Qué cosa mágica el Pogo. Hasta las tristezas más desgarradoras como la muerte del Indio, ceden un poco saltando y abrazándote con desconocidos, cantando a gritos esas letras que te movilizan el alma.
Gracias, Indio.
Gracias por esas letras que te obligaban a reflexionar, a viajar. Gracias por tanta magia.
No existirá otro igual.
Ésta despedida no es un dolor dulce.
Adiós, Míster.