Sí, claro Luis Alejandro. Eso fue el 9 de enero, hace 6 meses, 6 días después del
#3E. Exxon le dijo a Trump que Venezuela era “uninvestable”. ConocoPhillips le dijo que le debían $12 mil millones y que no iba a venir si no le pagaban.
Entonces es que hay que ver más a fondo, amigo.
Trump les respondió duro: “Hay tantos que quieren ir que yo estaría inclinado a dejar a Exxon por fuera”. A ConocoPhillips le dijo: “Vamos a partir de igualdad. No vamos a fijarnos en lo que la gente perdió en el pasado”.
Todo el mundo tomó nota: "o corren o se encaraman". Toman nota porque son adultos.
Entonces la cosa se empezó a mover. Las petroleras, acostumbradas a trabajar en países complejos como Nigeria o Irak, conocen la inmensa oportunidad y no se echaron a dormir. Lejos de eso. Del 9 de enero para acá ha habido una real avalancha de acciones: nueva Ley Petrolera, segunda versión, centenares de reuniones entre empresas y el gobierno, centenares de abogados de decenas de países, visita de secretarios Wright y Burgum, misión de alto nivel a CCS del Energy Dominance Council, nuevo paquete de licencias ampliadas. Llamadas diarias de seguimiento de DC a CCS.
Incluso Exxon y Conoco, después de quejarse públicamente, han enviado misiones a CCS y DC para buscar negocios. Obvio, no se quieren quedar por fuera.
Se reanudaron los vuelos. Se emitieron miles de visas a ejecutivos. Cuatro hoteles de Caracas están llenos de negociadores. Salieron permisos especiales de OFAC para Chevron, ENI, Repsol, BP y Shell para operar más libremente. Decenas de MOUs se han firmado sobre decenas de miles de millones de barriles de reservas.
Son 30 a 40 contratos gigantes en plena discusión y resolución. Un pequeño contrato de 100 mil bpd genera más de $3 mil millones en ingreso bruto, más que la más grande empresa venezolana. En los últimos días vino otra delegación de Trump a acelerar los procesos.
Conclusión: Uno no debe quedarse en lo superficial. Lo que está ocurriendo podría convertirse en el principal boom petrolero de la historia de Venezuela. Algo grande está pasando más allá de los tuits de los nubes grises y los haters.
Ese cuento de que a las petroleras les parece ilegítimo el proceso, o el gobierno, o Trump, no es verdad. Es una oportunidad que jamás les llegará de nuevo.
Los que siguen repitiendo lo que se dijo el 9 de enero para justificar que "sin elecciones no hay inversión" o "todo lo que se está haciendo es ilegítimo" están viendo por el retrovisor.
Yo prefiero mirar por el parabrisas.