Las facultades de medicina, odontología y enfermería de la Universidad Hebrea de Jerusalén se crearon en Ein Karem, cuya población palestina fue expulsada durante la Nakba en 1948, sus hogares fueron ocupados por invasores sionistas europeos. Aquella institución, junto con el Instituto Weizmann y la Universidad de Tel Aviv, han sido las incubadoras históricas para el laboratorio de guerra sionista contra Palestina, pero también han cumplido su papel como apologistas del proceso colonial.
La molestia de los sionistas en México por la suspensión del COLMEX de convenios con la susodicha universidad no sólo se debe a que el cisma visibiliza su rol dentro de la estructura colonial etnocida sionista, sino también porque históricamente el proyecto colonial orquestado por euroccidente ha sido apoyado por las élites y plutocracias nacionales en México y toda América Latina, ya que el sionismo es su ideal y ejemplo a seguir para mantener un orden colonial de depredación, exterminio y humillación, la realidad en la que aún se mueve o añora la casta y clase dominante elitista y racista y sus esperpentos esnobistas momificados en la élite académica que ha utilizado a universidades públicas y privadas mexicanas para maquillar el rostro del sionismo.