Ahora los que nos han masacrado por décadas, los que han restringido la democracia, los que le dieron forma a uno de los países más desiguales de la tierra, se rasgan las vestiduras porque en la izquierda decimos que el fascismo va a incendiar el país.
Colombia es el suelo más fértil para violencia en América, el candidato del fascismo mafioso está prometiendo exterminarnos, destripar y combatir a sangre y fuego a quienes no le creemos.
Promete entregarle el país a EE.UU., emular a Israel en sus castigos colectivos. ¡Ah! pero los villanos somos nosotros por decir que su violencia, su represión y su deshumanización del contradictor van a incendiar el país.
De hecho, señores de la guerra, su discurso de odio ya incendió el país, hoy millones de familias discuten, se gritan y se dividen por el ridículo grito tribal de “firmes por la Patria”.
Lo calcularon muy bien, aplican la misma técnica del plebiscito por la paz hace 10 años, mienten, incitan al odio y estigmatizan a la izquierda para convencer a millones de votar en contra de sus propios intereses y devolverles el control del Estado.