Mi abuelo siempre comía un montón. Un día me contó que a los 16 años desayunaba pan duro con agua, robaba el almuerzo de lo que podía agarrar en la granja y en la casa solo le daban cena.
A los 18 o 20 vino a la argentina, llegó a tener 3 trabajos y puso su propia empresa.
Bravo contaba una anécdota de su abuelo que a los días de llegar acá se encontró con un amigo, le preguntó dónde comía y respondió “por qué vas ahí? La comida es horrible”
“Si, pero te dan mucha “