¿Comprarías un libro cuando ya te han contado el final? Eso es lo que hace la mayoría al esperar a que una empresa tecnológica salga a bolsa.
La salida a bolsa de SpaceX es el ejemplo perfecto de un cambio de paradigma estructural: las compañías ya no necesitan los mercados públicos para crecer. Hoy esperan una media de 12 años para cotizar (frente a los 5 años de 1999).
Esto significa que cuando el inversor retail puede comprar las acciones en su app habitual, los fondos de
#PrivateEquity y los inversores institucionales ya llevan una década capturando rentabilidades de doble dígito.
SpaceX, OpenAI o Anthropic no son una excepción, son el patrón de cómo se financia la innovación hoy.
En Crescenta nacimos para romper esa barrera. A través de nuestro fondo Growth III, seleccionamos de forma rigurosa las gestoras internacionales que están dentro de los próximos líderes globales mientras maduran en el mercado privado. Para que tú también puedas estarlo.
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