Es falaz el marco identitario ("nosotros buenos, ellos malos"). Falaz desde todos los puntos de vista, incluido el andaluz.
Andalucía opera (y se ve) como una colonia desde el final de la Edad del Bronce, cuando los fenicios crearon un enorme sistema comercial asimétrico basado en la extracción intensiva, en el proteccionismo, y en la represión de los trabajdores (da lo mismo si mineros o jornaleros, porque depende de la época).
Estos fenicios podían extraer los inmensos recursos de lo que hoy es Andalucía con un coste bajísimo gracias a la complicidad de las élites, los "señoritos" de hoy. Así que desde luego, se puede ser andaluz y explotador de su tierra y de los que viven en ella.
Ese colonialismo es intermitente y con diferentes intensidades de "agencia" local, muy fuerte en Roma y muy baja en el califato, por ejemplo. Es decir, requiere matices.
Pero el latifundio andaluz existe por la conquista romana y mucho más por la conquista castellana.
El señorío latifundista de la campiña, los que bloquearon todas las reformas desde las desamortizaciones, eran andaluces de pura cepa. El problema no sólo eran los fenicios o los griegos (Londres, Madrid, Bilbao, Barcelona...), era el señoritismo de casa, el que había convertido al pequeño propietario en jornalero.
Los malos no son siempre de fuera. Tampoco suelen ser los peores.
Otra cosa es la fábula de la meritocrática ("nosotros prosperamos porque somos de verdad, vosotros os quedasteis atrás por pasivos") y eso no aguanta el análisis histórico.
Riotinto pasa a manos británicas en 1873, Tharsis a un consorcio británico-francés. El cobre y las piritas salían de Huelva con el excedente repatriado a Londres. La nueva minería que envenena el Guadalquivir y los acuíferos sigue siendo extranjera. Es metáfora colonial, es capital extranjero extrayendo y exportando beneficio.
Andalucía fue el corazón del conflicto agrario español: el trienio bolchevista del 18-20, el anarcosindicalismo jornalero, Casas Viejas en el 33. No hubo tolerancia, hubo levantamientos recurrentes y una represión brutal que es justo lo que impide hablar de pasividad. Quien dice "tolerar" está borrando a los muertos, pero los onubenses recordarán "el año de los tiros" y los sevillanos "la piedra llorosa", aunque parece que algo no existe si lo ignoran fuera.
Cuando pregunto a mis alumnos (son todos adultos) si Andalucía es pobre o rica, siempre tienen que pensar porque la respuesta es una trampa: si es un sitio tan rico (y es evidente para quien visita Andalucía) ¿por qué hay tantos pobres?
La respuesta es que la pobreza de un territorio y la riqueza de otro es una decisión política que sólo favorece a las élites.
La "prosperidad" vasca y catalana se debe a su talento y sus recursos, pero no es que Andalucía no los tuviera: (la hematites vizcaína baja en fósforo, ideal para Bessemer, exportada a Gales con carbón de retorno) y hubo política: el proteccionismo de la Restauración cerró el mercado interior a favor del textil catalán, del acero y la naviera vascos y del trigo castellano. El consumidor y el agro exportador andaluz pagaban esa factura. Su despegue fue real, pero se montó en parte sobre un pacto arancelario, no sobre una superioridad moral. No soy economista para saber si el "Concierto Vasco" favorece a unos y perjudica a otros, pero el que lo sepa que lo diga.
Aunque fue un navarro quien inventó la primera máquina de vapor, la primera instalada en época moderna estuvo en Sevilla, el primer barco de vapor, la primera empresa traída de la "revolución industrial" inglesa...
Cataluña y Euskadi están representadas en el parlamento español. Andalucía no. Tal vez eso explica más de lo que parece y no hace falta recurrir a torpes mitos supremacistas.
La “burguesía vasca” (whatever that means) sí es vasca, pero la andaluza no es andaluza ➡️ Un vasco puede ser opresor. Un andaluz no.
Y así les va. 250 años tolerando a sus señoritos mientras se dedican a rajar de las “burguesías” de otros territorios que sí han prosperado.