Soy rabiosamente anticomunista, pero antes soy patriota. Así, pues, no puedo concebir que una potencia imperialista tome, a sangre y fuego, el control de Venezuela.
Escuchen a Trump y verán que él no ha «liberado» a los venezolanos, sino a su petróleo.
Además, «Trumposo» amenaza también con un segundo ataque, mientras ningunea a la «oposición ficticia» de Machado, diciendo, eso sí, una gran verdad: «ella no cuenta con el respeto de la nación».
En fin, los aplausos de hoy pronto se convertirán en lágrimas y profunda decepción; es lo que ocurre cuando se pone la confianza en el sádico de Trump, considerándolo como una especie de «nuevo mesías», cuando no es más que un pirata y un terrorista internacional.