Córdoba es tradición, es pasión, es devoción. Es fiel defensora de lo que siente cómo suyo, de lo que vive como propio. De su Feria, de sus Patios, de sus cruces. De su Semana Santa. De su Arcángel, san Rafael, que vela por su ciudad. ¿Cómo no decir con orgullo "soy cordobés"?