El pueblo británico arde de indignación. Y le sobran motivos.
Henry Nowak, 18 años, esposado por su propia policía mientras se desangraba en el suelo. Esposado él. La víctima. Para no ofender a quien le acababa de coser a puñaladas.
Los grandes medios, mudos, para variar. Las élites globalistas que han parido esta locura, también mirando para otro lado.
Hay muchos responsables y cómplices en las atrocidades que vemos a diario en Europa. Todos deberían responder ante la justicia, y algún día lo harán.
In his final moments, Henry Nowak told police officers nine times “I can’t breathe” and four times that he had been stabbed.
In response police officer dragged him across the gravel, handcuffed and read him his rights.
It was the last thing Henry heard before he died.